De aquellos años gloriosos donde era habitual en la Feria de Agosto, visitar Uriquí para ver allí: la panda de verdiales, la banda municipal, las sopas perotas y su inconfundible zumo de eucalipto, o sea, el vino blanco Carbonell, en garrafa con grifo en un árbol de eucalipto, listo para servir.
Todas y todos, paisanos y extranjeros no dejábamos de pasar y disfrutar con vecinas y vecinos un rato de lo más agradable: convivencia, charlas y fiestas, sin temer ni a «la caló», en un barrio con letra carnavalera.
Y desde hace unos años acá, ese barrio, pasó de sus días de gloria, a tener socavones, derrumbes de muro, caída de aceras, etc. Hemos visto el abandono total de una zona, que, además de su historia de feria a feria, es paso obligatorio, vía de vehículos y viandantes, vecinos y visitantes, sobre todo cuando se corta la calle Carmona, precisamente para la Feria de Agosto.
En la misma zona, Calle el Puerto, engalanada por vecinas y vecinos, de forma temática, según que eventos se avecinan. Chapó.
Hace falta una actuación urgente, necesaria, por respeto a la gente que allí vive. Es una obligación municipal el mantenimiento y la seguridad de la vecindad y no ese abandono que se ve, que se nota, en ese barrio.
Sin olvidar otras actuaciones urgentes y también necesarias en otras partes del pueblo y sus aledaños. Las limpiezas de las cunetas,» llaman», a gritos a las administraciones responsables para que las acicalen y eviten el peligro y las lamentaciones a posteriori de algo que pasó y que pudo ser evitado.
Esperemos que algo pase, pero que sea para bien de todas y de todos.
Se acerca la Feria. A disfrutar.

